La conversación más frustrante que mantengo en mi despacho es siempre la misma. Alguien se sienta frente a mí después de haber hecho un esfuerzo económico considerable, después de haber reorganizado sus finanzas, de haber priorizado el pago de una deuda que los atormentaba. Y me dice: «He pagado todo. Tengo el comprobante. El dinero…